Cuidarse, cuidar y ser cuidado son funciones naturales
indispensables para la vida de las personas y la sociedad.
Es así como cuidar representa un conjunto
de actos de vida que forma parte del ser humano desde su gestación y que va
transformándose con el paso del tiempo. Consideramos el cuidado como una forma
de expresión, de relación consigo mismo (autocuidado), con otro ser y con el
mundo, conformando una forma o estilo de vida.
Al hablar de cuidado es necesario destacar lo que
Leonardo Boff plantea acerca del “cuidado
esencial”. El cuidado es más que un acto, es una actitud que representa
ocupación, preocupación, responsabilidad y compromiso afectivo. A su vez, el
cuidado es más que eso, es un “modo de ser esencial”, se encuentra en la raíz
primera del ser humano. Si un ser humano no es cuidado desde el nacimiento a la
muerte, se desvanece, se desestructura. Y si, en el transcurso de su vida, no
realiza con cuidado lo que emprende, termina por perjudicarse él mismo o
destruir lo que lo rodea.
Aprender a cuidarse, a cuidar a los otros y al
ambiente, proviene de una modalidad de
cuidados delineada en los primeros intercambios con un Otro (adulto referente)
la cual se modifica a su vez a lo largo de nuestra vida en relación a las
diversas experiencias.
En relación a lo anterior se puede decir que los cuidados corporales prodigados
por un adulto referente son el conjunto de atenciones y cuidados que se
le proveen a una niña o un niño para la satisfacción de sus diferentes
necesidades. Abarcan la alimentación, el cambiado de pañales, el baño, la
vestimenta, la conciliación del sueño, los paseos, entre otras actividades de
la vida cotidiana del niño. La manera en que va sucediendo esto, esboza una
modalidad de cuidado para el niño o la niña que se replicará el resto de los
años a través del despliegue de sus actitudes.
“El objetivo del
cuidado personal que se dispensa al recién nacido no es únicamente la
buena salud del niño sino también la buena salud
del adulto en el que se
convertirá en un futuro.”
JUDIT FALK
Durante estos cuidados el
adulto y el niño o la niña, comprometidos activamente en una situación,
desarrollan acciones mutuamente transformadoras, conformando un sistema de
relación denominado interacciones, origen de la comunicación humana, el vínculo
de apego y la subjetividad.
A lo largo del tiempo de
crianza, los adultos deben sostener, acompañar, condicionar, confrontar,
encauzar, dar espacio a la necesaria frustración, contener, limitar, responder,
canalizar las búsquedas y tendencias del niño o la niña. Se debe invertir
tiempo: estar presente, mirarlo/a, observarlo/a, escucharlo/a. A través de los
cuidados de los adultos, el niño o la niña aprenderán maneras de alimentarse,
de higienizarse, de comunicarse, de obtener lo que desean.
En relación a lo planteado hasta aquí, podríamos mencionar la interesante experiencia de la Dra. Emmi Pikler y el Instituto Pikler Lóczy de Budapest que proponen una pedagogía que tiene como pilares el Respeto, la Autonomía y la Seguridad y que sostiene cuatro principios:
-Valor de la
actividad autónoma;
-Valor de
una relación afectiva privilegiada e importancia de la misma;
-Necesidad de ayudar al niño a tomar conciencia de sí mismo y de su
entorno;
-Importancia de un buen estado de salud física, que sirve de
base a la buena aplicación de los principios precedentes, pero que es
también su resultado.
Este Instituto Metodológico es hoy en día
un referente mundial en atención educativa y cuidados para
profesionales que trabajan en Atención Temprana del Desarrollo Infantil.
Los invitamos a ver una película que el cineasta Bernard Martino realizó de este Instituto: Lóczy, un lugar para crecer...
Hasta aquí hemos hablado de
Crianza y también de condiciones de formación- educación desde la mayor
amplitud de estos términos. Para quienes ejercen roles en lo educativo
acompañando las primeras etapas de vida, lo que acabamos de mencionar es
fundamental.También hablaremos de
la vinculación entre la relación educativa y los cuidados.
Acordamos con Dolz y Rogero
al decir que la dimensión amorosa del ser humano se despliega en el cuidado
mutuo y se vive en la dimensión social, comunitaria y relacional. En todos los
ámbitos del vivir humano, pero sobre todo en el educativo, es necesario vivir
el cuidado mutuo, el encuentro humano, el compartir, el juego, la estética, el
conocimiento, la afectividad y la racionalidad.
La dimensión
afectivo-emocional cobra especial relevancia en la educación integral e
inclusiva.
Es la relación de respeto,
atención y cuidado la que plasma el amor como la emoción central que dirige
todo el proceso educativo.
Al hablar de educación
desde una dimensión holística contemplaremos la ecoeducación y la ecopedagogía.La ecoeducación plantea la integración de las
dimensiones emocional, social y ecológica.
Siguiendo en la línea de
Dolz y Rogero, somos conscientes también de que la tarea central de la
educación es acompañar en el camino hacia la autonomía, la madurez y la
libertad de las personas. Desde nuestro punto de vista, este proceso debe
incorporar de manera urgente la cultura del cuidado mutuo. Toda relación humana
tiene su centralidad en el cuidado dentro de ese “nosotros” inclusivo de toda
la especie humana que hemos de seguir construyendo. Es en la relación educativa
–como relación profundamente humana– donde se encuentra la esencia del cuidado,
de la compasión y del prestarse atención, del comprenderse para que cada uno
podamos ser quienes somos. (Rogero Anaya, 2010).
Desde los siguientes links podrán acceder a documentos interesantes en relación a esta temática:
- Cuidado y prevención, Judith Falk: Revista Infancia N° 4, 1990
- Sobre la idea de cuidado en Leonardo Boff, Macarena Álamo Santos.
- Amor y cuidado, claves de la educación para un nuevo mundo, Alejandro Dolz y Julio Rogero.
- Arte y parte del cuidado en la enseñanza, Perla Zelmanovich
- Neuropsicosociología del Desarrollo. La historia de las ideas y la coherencia en la praxis de la Atención Temprana del Desarrollo Infantil, Myrtha Chokler.
- Interacciones: el valor de lo cotidiano en la organización subjetiva. Desarrollo Infantil, Primer Año de Vida. Ministerio de Salud de la Nación
- Factores del entorno: Facilitadores y obstaculizadores del Desarrollo Infantil. Desarrollo Infantil, Primer Año de Vida. Ministerio de Salud de la Nación
BIBLIOGRAFÍA (Documentos en linea):
- Álamo Santos, Maracarena:
Sobre la idea de cuidado en Leonardo Boff. Disponible en: http://revistatales.files.wordpress.com/2012/05/243_nro4nro-4.pdf
- Dolz, A – Rogero, J.: Amor y cuidado, claves de la educación
para un nuevo mundo.Revista Interuniversitaria de Formación de Profesorado, vol. 26, núm. 2, agosto, 2012, pp. 97-113
Universidad de Zaragoza. Zaragoza, España. Disponible en: http://www.redalyc.org/pdf/274/27426890006.pdf



No hay comentarios:
Publicar un comentario