sábado, 8 de noviembre de 2014

Conductas desafiantes



Las conductas desafiantes pueden manifestarse en niños y jóvenes, planteando dificultades al trabajar en el aula; ya que las mismas pueden favorecer y/o provocar el surgimiento de situaciones de violencia escolar.
Las conductas desafiantes no constituyen un problema de la persona y esto las distingue de los “problemas de conducta”, ya que son una manifestación de la persona en interacción con un entorno físico, social y cultural determinado.



Es fundamental establecer la causa de la manifestación conductual: si se trata de una conducta propia del individuo o es la consecuencia ante una determinada situación del contexto (discusión con un compañero de clase o con la docente, obtención de una baja calificación, etc.).
Estas conductas representan un riesgo para la persona y para quienes la rodean; limitan y restringen las posibilidades de interacción con el medio; y dificultan el aprendizaje de una conducta adaptativa convencional. Todo lo cual le impide al individuo integrarse a la comunidad (escuela, barrio, club, etc.).
Las conductas desafiantes pueden ser Autolesivas (morderse los labios, golpearse la cabeza contra la pared, etc.) o Conductas de Agresión hacia Otros (lanzar objetos, tirar del cabello a otra persona, etc.). Estas conductas son inmotivadas, no tienen un origen que las explique, pero suelen vincularse a cambios en el ambiente (por ejemplo: modificaciones en las rutinas diarias).


Las conductas desafiantes se producen por una carencia de códigos de comunicación adecuados. Constituyen una forma de comunicación, pero inadecuada. Se dan con frecuencia en niños o adultos que tienen un escaso lenguaje, siendo así una forma de expresar con la acción un malestar que no pueden verbalizar o simbolizar.

Intervención Educativa
Para una intervención efectiva hay que evaluar los condicionantes y el contexto en que aparecen. El objetivo es mejorar la calidad de vida de la persona, desde el respeto y el trato digno y humano; así como también su desempeño escolar.
Se debe conseguir alguna modificación en la conducta que represente un aprendizaje de nuevas conductas posibles, ante un entorno sobre el cual se deberá también producir modificaciones. Se debe educar (no suprimir) y cambiar los sistemas sociales.
Desde un enfoque constructivo, no se tiende a eliminar sino a producir modificaciones a través del desarrollo de habilidades sociales, comunicativas y de auto-valimiento.
Estrategias de intervención:
Ø  Estructurar el tiempo y el espacio, a través de actividades planificadas y acordes a la edad y a los intereses de la clase.
Ø  Disminuir la ansiedad que produce enfrentar una situación desconocida, anticipando lo que deberá realizar, cómo, dónde, etc. Ofrecer información por adelantado permite prever situaciones y adecuar la respuesta.
Ø  Crear habilidades sociales, para regular la conducta, mejorar los intercambios, etc.



Es importante el trabajo en equipo y con la familia, dentro de un clima afectivo. Para ello es conveniente realizar Talleres, Charlas, entre otras actividades favorecedoras del intercambio comunicativo.

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