jueves, 30 de octubre de 2014

INTRODUCCIÓN AL TEMA



La cultura del terror  
                                                por Eduardo Galeano

“La extorsión
el insulto
la amenaza
el coscorrón
la bofetada
la paliza,
el cuarto oscuro,
la ducha helada,
el ayuno obligatorio,
la comida obligatoria,
la prohibición de salir,
la prohibición de hacer lo que sienta,
son algunos métodos de penitencia,
tortura y traición en la vida de la familia
para castigo de la desobediencia
y escarmiento de la libertad
la tradición familiar perpetúa
una cultura del terror
que humilla a la mujer,
enseña a los hijos a mentir y
contagia la peste del miedo
Los derechos humanos
tendrían que empezar por casa”


En los últimos años se ha observado un crecimiento de incidentes violentos, de maltrato,  de bulling, de problemáticas de relación que intentan resolverse con la agresión física.
La violencia es un problema social que debe ser reconocido masivamente por toda la población. Por lo tanto, todos estamos obligados a sensibilizar y concientizar sobre la extensión, la gravedad y los costos que los malos tratos ocasionan a toda la sociedad y a sus instituciones.

Ocuparse de los vínculos que se establecen en la escuela es darle importancia pública a un problema que afecta y deteriora aspectos valiosos del ser humano.

Además de la asistencia a las personas afectadas que reciben o ejercen violencia, es necesario poner el acento en la prevención del daño que la violencia genera, enseñando, desde muy temprana edad, a los niños y niñas, otros modelos de relación y comunicación para resolver los conflictos naturales que se plantean entre todos los seres humanos.

Existen alternativas para los comportamientos destructivos. A veces se hace necesario que estos recursos los provean personas que no pertenecen a la familia: docentes, vecinos, amigos, profesionales, voluntarios, agentes comunitarios, etc.

Nos preguntamos:
-¿Cómo son los vínculos en el contexto educativo?
-¿La escuela genera un espacio para promover la escucha y el diálogo? 
-¿Cómo se resuelven los conflictos que en ella surgen?

Se observan actos de violencia en la familia, en las relaciones de padres e hijos, entre cónyuges y aún con los ancianos. Aumentan las cifras de abuso sexual, de los delitos como así la violencia de los mismos, mientras que disminuye la edad de los que los comenten. La violencia callejera es cotidiana y el tránsito lidera el costo de vidas. El deporte también se ha vuelto violento. En las escuelas vemos prácticas vandálicas contra instalaciones y profesores. La violencia laboral somete a una competencia cruel y desleal, y también el desempleo es una violencia social. Hasta la violencia en algunos medios masivos de comunicación, que para conseguir un par de puntos de rating son, desde su enorme poder, capaces de mostrar y promover situaciones en las que está ausente el respeto a la dignidad humana. Finalmente, la violencia política enfrenta a gobernantes y opositores como enemigos mortales, capaces de cualquier deslealtad y bajeza, en la mutua descalificación, que prometa votos para el candidato.

Esta conflictividad responde a los cambios y transformaciones sociales, verdaderas mutaciones, experimentadas en las instituciones políticas y sociales, que han hecho emerger reglas de distribución del poder en las relaciones interpersonales. En tal sentido, cabe mencionar que se habría modificado el marco de referencia y de significación intergeneracional que ha producido transformaciones en las relaciones, en la inserción de los sujetos en la sociedad y en la elaboración de sus proyectos vitales

Los cambios señalados se manifiestan en la nueva cuestión social, que es la emergencia de problemáticas signadas por los fuertes cambios ocurridos en la sociedad argentina en los últimos años, que está caracterizada fundamentalmente por niveles de precarización laboral, desocupación, vulnerabilidad, marginalización, empobrecimiento y exclusión, expresiones que se ligan a otro aspecto central como es la violencia. Estas manifestaciones forman parte de la estructura social argentina por constituir un cúmulo de desventajas que afectan a grandes segmentos de la sociedad y alteran sus condiciones de vida.
              
   Desde esta perspectiva, la violencia puede ser comprendida como un fenómeno emergente de la problemática social actual, que se manifiesta de diferentes maneras en todos los ámbitos de la vida social, ocasionando transformaciones en las estructuras, ideas y valores, las cuales han conducido a la modificación de los vínculos, de las instituciones y de las identidades.
 Las expresiones violentas constituyen una forma particular de construcción de los vínculos interpersonales que se expresan en la comunicación verbal y no verbal. Estas relaciones se configuran, se aprenden y se reproducen en las instituciones socializadoras como la Familia, la Escuela y la Comunidad, actualmente impactadas por el contexto sociopolítico.
  Las instituciones mencionadas cumplen una función integradora como ámbitos de expresión de la cuestión social y espacios propicios para el desarrollo de la cotidianeidad y la construcción del lazo social.
  Por lo tanto, la violencia en la conducta es fundamentalmente el resultado de un déficit en la función normativa de la familia que contribuye a la socialización en la educación y continencia familiar y social. El cumplimiento de esta función es difícil, sensible y vulnerable a las vicisitudes estructurales de la familia. Ésta, a su vez, está inmersa en un contexto social, cultural, legal, económico, político, etc. que la afecta de diversas maneras perturbando o favoreciendo sus funciones.



Según Reynaldo Perrone (2006, 5ª reimpresión), todos somos capaces de actuar hasta con violencia extrema, según las circunstancias en las que creamos estar expuestos. No obstante, cuando la violencia es la modalidad relacional que se privilegia, se hace necesario intervenir sobre ella.


Les dejamos algunas imágenes para reflexionar...

      
                   

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