La cultura del terror
por Eduardo Galeano
“La extorsión
el insulto
la amenaza
el coscorrón
la bofetada
la paliza,
el cuarto oscuro,
la ducha helada,
el ayuno obligatorio,
la comida obligatoria,
la prohibición de salir,
la prohibición de hacer lo que sienta,
son algunos métodos de penitencia,
tortura y traición en la vida de la familia
para castigo de la desobediencia
y escarmiento de la libertad
la tradición familiar perpetúa
una cultura del terror
que humilla a la mujer,
enseña a los hijos a mentir y
contagia la peste del miedo
Los derechos humanos
tendrían que empezar por casa”
En
los últimos años se ha observado un crecimiento de incidentes violentos, de
maltrato, de bulling, de problemáticas de relación que intentan
resolverse con la agresión física.
La
violencia es un problema social que debe ser reconocido masivamente por toda la
población. Por lo tanto, todos estamos obligados a sensibilizar y concientizar
sobre la extensión, la gravedad y los costos que los malos tratos ocasionan a
toda la sociedad y a sus instituciones.
Ocuparse
de los vínculos que se establecen en la escuela es darle importancia pública a
un problema que afecta y deteriora aspectos valiosos del ser humano.
Además
de la asistencia a las personas afectadas que reciben o ejercen violencia, es
necesario poner el acento en la prevención del daño que la violencia genera,
enseñando, desde muy temprana edad, a los niños y niñas, otros modelos de
relación y comunicación para resolver los conflictos naturales que se plantean
entre todos los seres humanos.
Existen
alternativas para los comportamientos destructivos. A veces se hace necesario
que estos recursos los provean personas que no pertenecen a la familia:
docentes, vecinos, amigos, profesionales, voluntarios, agentes comunitarios, etc.
Nos
preguntamos:
-¿Cómo son los vínculos en el contexto educativo?
-¿La escuela genera un espacio para promover la escucha y el diálogo?
-¿Cómo se resuelven los conflictos que en ella surgen?
-¿Cómo son los vínculos en el contexto educativo?
-¿La escuela genera un espacio para promover la escucha y el diálogo?
-¿Cómo se resuelven los conflictos que en ella surgen?
Se
observan actos de violencia en la familia, en las relaciones de padres e hijos,
entre cónyuges y aún con los ancianos. Aumentan las cifras de abuso sexual, de
los delitos como así la violencia de los mismos, mientras que disminuye la edad
de los que los comenten. La violencia callejera es cotidiana y el tránsito lidera
el costo de vidas. El deporte también se ha vuelto violento. En las escuelas
vemos prácticas vandálicas contra instalaciones y profesores. La violencia
laboral somete a una competencia cruel y desleal, y también el desempleo es una
violencia social. Hasta la violencia en algunos medios masivos de comunicación,
que para conseguir un par de puntos de rating son, desde su enorme poder,
capaces de mostrar y promover situaciones en las que está ausente el respeto a
la dignidad humana. Finalmente, la violencia política enfrenta a gobernantes y
opositores como enemigos mortales, capaces de cualquier deslealtad y bajeza, en
la mutua descalificación, que prometa votos para el candidato.
Esta
conflictividad responde a los cambios y transformaciones sociales, verdaderas
mutaciones, experimentadas en las instituciones políticas y sociales, que han
hecho emerger reglas de distribución del poder en las relaciones
interpersonales. En tal sentido, cabe mencionar que se habría modificado el
marco de referencia y de significación intergeneracional que ha producido
transformaciones en las relaciones, en la inserción de los sujetos en la
sociedad y en la elaboración de sus proyectos vitales
Los
cambios señalados se manifiestan en la nueva cuestión social, que es la emergencia
de problemáticas signadas por los fuertes cambios ocurridos en la sociedad
argentina en los últimos años, que está caracterizada fundamentalmente por
niveles de precarización laboral, desocupación, vulnerabilidad,
marginalización, empobrecimiento y exclusión, expresiones que se ligan a otro
aspecto central como es la violencia. Estas manifestaciones forman parte de la
estructura social argentina por constituir un cúmulo de desventajas que afectan
a grandes segmentos de la sociedad y alteran sus condiciones de vida.
Desde esta perspectiva, la violencia puede ser comprendida como un
fenómeno emergente de la problemática social actual, que se manifiesta de
diferentes maneras en todos los ámbitos de la vida social, ocasionando
transformaciones en las estructuras, ideas y valores, las cuales han conducido
a la modificación de los vínculos, de las instituciones y de las identidades.
Las
expresiones violentas constituyen una forma particular de construcción de los
vínculos interpersonales que se expresan en la comunicación verbal y no verbal.
Estas relaciones se configuran, se aprenden y se reproducen en las
instituciones socializadoras como la Familia, la Escuela y la Comunidad,
actualmente impactadas por el contexto sociopolítico.
Las instituciones mencionadas cumplen una función integradora como ámbitos de
expresión de la cuestión social y espacios propicios para el desarrollo de la
cotidianeidad y la construcción del lazo social.
Por lo tanto, la violencia en la conducta es fundamentalmente el resultado de
un déficit en la función normativa de la familia que contribuye a la
socialización en la educación y continencia familiar y social. El cumplimiento
de esta función es difícil, sensible y vulnerable a las vicisitudes
estructurales de la familia. Ésta, a su vez, está inmersa en un contexto
social, cultural, legal, económico, político, etc. que la afecta de diversas
maneras perturbando o favoreciendo sus funciones.
Según Reynaldo Perrone (2006, 5ª reimpresión), todos somos capaces de actuar hasta con violencia extrema, según las circunstancias en las que creamos estar expuestos. No obstante, cuando la violencia es la modalidad relacional que se privilegia, se hace necesario intervenir sobre ella.
Les dejamos algunas imágenes para reflexionar...
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